¿Puede tu voz revelar cómo envejece tu cuerpo? Un estudio con casi 7 000 personas encuentra nuevas pistas
¿Puede una grabación de voz revelar información sobre tu envejecimiento? Científicos analizaron a casi 7 000 personas y encontraron señales relacionadas con la edad y distintos indicadores de salud.

Tu voz podría contener más información sobre tu organismo de lo que imaginas. Más allá de las palabras que pronuncias, las características del sonido que produces pueden ofrecer pistas sobre tu edad y ciertos aspectos de tu estado físico. Ahora, un equipo de investigadores ha encontrado nuevas evidencias de que una breve grabación de voz, analizada mediante inteligencia artificial, puede proporcionar información relacionada con el envejecimiento.
En un estudio publicado en la revista npj Aging, científicos del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel, analizaron las voces de 6 979 adultos y desarrollaron un modelo capaz de estimar su edad cronológica con un margen de error promedio cercano a cuatro años. Los investigadores también encontraron que las diferencias entre la edad estimada mediante la voz y la edad real estaban relacionadas con determinados indicadores fisiológicos y metabólicos.
El hallazgo plantea una posibilidad interesante: que nuestra voz pueda convertirse en una herramienta complementaria para estudiar cómo envejece el organismo, aunque todavía no constituye una prueba clínica capaz de determinar por sí sola la edad biológica de una persona.
Tu edad no cuenta toda la historia
Dos personas que cumplen 50 años pueden presentar condiciones físicas muy diferentes. Mientras una mantiene una buena capacidad muscular y un funcionamiento metabólico saludable, otra puede experimentar cambios fisiológicos que suelen asociarse con etapas más avanzadas de la vida.
Esta diferencia ha llevado a los científicos a investigar el concepto de edad biológica, que busca describir aspectos del estado y funcionamiento del organismo más allá del número de años transcurridos desde el nacimiento.
Actualmente, los investigadores utilizan distintos indicadores para estudiar el envejecimiento, como análisis moleculares, pruebas fisiológicas e imágenes médicas.
Sin embargo, muchas de estas evaluaciones requieren equipos especializados o procedimientos que dificultan su aplicación frecuente.
La voz podría ofrecer una alternativa complementaria. Producir sonidos requiere la coordinación de la respiración, las cuerdas vocales y los músculos que intervienen en el habla, funciones que pueden experimentar cambios con el paso del tiempo.
Pero ¿hasta qué punto esos cambios permiten obtener información útil sobre el envejecimiento?
Una inteligencia artificial escuchó a casi 7 000 personas
Para investigar esta posibilidad, el equipo encabezado por David Krongauz y Yanir Marmor analizó grabaciones de voz de 30 segundos pertenecientes a 6 979 adultos israelíes de habla hebrea, con edades comprendidas entre los 40 y los 70 años.
Los científicos utilizaron un modelo de aprendizaje automático basado en WavLM-Large, un sistema capaz de extraer representaciones matemáticas complejas de las señales de audio.
A partir de estas características, entrenaron modelos separados para mujeres y hombres que intentaban estimar la edad cronológica de cada participante utilizando únicamente la información vocal.
El sistema no necesitaba interpretar el significado de una conversación para realizar la estimación. Su objetivo era identificar patrones del sonido relacionados estadísticamente con la edad.
Los investigadores evaluaron el rendimiento de los modelos utilizando distintas particiones de los datos, de modo que las predicciones se comprobaran con registros de participantes que no habían formado parte del entrenamiento correspondiente.
¿Qué tan precisa fue la estimación?
Los resultados mostraron que las grabaciones contenían información suficiente para estimar la edad con una precisión estadística relevante.
En las mujeres, el modelo presentó un error absoluto medio de 3,95 años, mientras que en los hombres fue de 4,41 años.
Esto significa que, al comparar las edades estimadas con las reales, la diferencia absoluta promedio fue cercana a cuatro años. No significa que todas las predicciones individuales estuvieran dentro de ese margen.
Además, el sistema explicó aproximadamente el 53,9 % de la variación de edad en las mujeres y el 44,0 % en los hombres durante las evaluaciones realizadas.
Los científicos denominaron Voice Age, o edad vocal, a la edad estimada mediante este procedimiento.
La pregunta más interesante apareció después: ¿podría la edad vocal contener información sobre el estado del organismo que no estuviera reflejada únicamente en la fecha de nacimiento?
Lo que la voz podría revelar sobre el organismo
Para investigar esta cuestión, los científicos analizaron las diferencias entre la edad vocal estimada y la edad cronológica, teniendo en cuenta la variación de las predicciones asociada con la edad.
Encontraron que los participantes con una mayor aceleración de la edad vocal también presentaban diferencias en diversos indicadores fisiológicos.
Entre las asociaciones identificadas figuraban medidas de adiposidad, alteraciones respiratorias durante el sueño, niveles de oxigenación nocturna y características hepáticas evaluadas mediante imágenes médicas.
El estudio también encontró determinadas asociaciones específicas según el sexo, relacionadas con la fuerza de agarre y otros indicadores cardiometabólicos y esqueléticos.
Estos resultados sugieren que las características vocales pueden contener información complementaria sobre diferentes aspectos del funcionamiento corporal.
Sin embargo, encontrar una asociación no significa que una voz aparentemente envejecida demuestre la presencia de una enfermedad. Tampoco permite establecer que una determinada condición de salud sea la causa directa de los cambios vocales.
¿Podría complementar los actuales relojes biológicos?
Los investigadores compararon la edad vocal con otros ocho modelos de estimación de edad elaborados a partir de información molecular, fisiológica, de imágenes médicas y de hábitos de vida.
La edad vocal mostró una capacidad predictiva comparable con la de varios de estos modelos y aportó información que solo coincidía parcialmente con la obtenida mediante otros indicadores.
Al combinar los datos de la voz con información metabólica procedente de espectrometría de masas, los modelos explicaron aproximadamente el 65,1 % de la variación de edad en las mujeres y el 52,2 % en los hombres.
Los resultados indican que el análisis vocal podría complementar otras herramientas utilizadas para estudiar el envejecimiento.
Una de sus posibles ventajas es que obtener una grabación breve resulta menos invasivo que realizar determinadas pruebas médicas. Esto podría facilitar investigaciones que necesiten recopilar información de manera periódica.
No obstante, todavía será necesario determinar qué información adicional aporta la edad vocal sobre la evolución real de la salud de una persona a lo largo del tiempo.
¿Una grabación de 30 segundos podría sustituir un examen médico?
Todavía no.
Los resultados proceden de una población específica de adultos israelíes de entre 40 y 70 años. No se ha demostrado que el modelo conserve la misma precisión en otros idiomas, grupos de edad o condiciones de grabación.
Además, estimar la edad cronológica no equivale a medir de manera definitiva la edad biológica, diagnosticar enfermedades o predecir cuánto tiempo vivirá una persona.
La investigación también necesita complementarse con estudios longitudinales que permitan observar cómo cambia la voz de los mismos participantes durante varios años y si esas variaciones se relacionan con cambios posteriores en su salud.
Otro desafío consiste en comprender mejor qué características acústicas representan procesos fisiológicos específicos y cuáles pueden estar relacionadas con otros factores que influyen en la voz.
Una nueva forma de escuchar el envejecimiento
El estudio aporta nuevas evidencias de que nuestra voz contiene información relacionada con el paso del tiempo y con determinados aspectos del funcionamiento del organismo.
Aunque todavía no es posible conocer la edad biológica de una persona simplemente escuchándola hablar, los resultados abren nuevas posibilidades para desarrollar herramientas de investigación accesibles y no invasivas.
Si futuros estudios confirman estas asociaciones en poblaciones más diversas y durante periodos prolongados, el análisis de voz podría incorporarse como una herramienta complementaria en la investigación del envejecimiento.
Por ahora, el descubrimiento nos recuerda que el cuerpo humano puede transmitir información a través de señales cotidianas que apenas comenzamos a comprender. Y una de ellas podría estar presente cada vez que pronunciamos una palabra.







