¿Puede una cacatúa reconocer que ella misma es el obstáculo? Un experimento revela una sorprendente capacidad
Un experimento con 15 cacatúas revela que estas aves pueden apartarse cuando su propio cuerpo les impide completar una tarea, aportando nuevas pistas sobre la conciencia corporal animal.

Imagina que intentas levantar un objeto, pero no puedes moverlo porque estás de pie sobre la superficie a la que se encuentra sujeto. Para resolver el problema, bastaría con apartarte. Aunque parece una solución sencilla, reconocer que nuestro propio cuerpo está causando una dificultad requiere procesar información sobre cómo interactuamos con el entorno. Una nueva investigación ha encontrado que las cacatúas de Goffin también pueden resolver este tipo de situaciones, lo que aporta nuevas pistas sobre la conciencia corporal en los animales.
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, describe un experimento en el que 15 cacatúas debían entregar un objeto a una investigadora. Cuando el objeto estaba unido a una alfombrilla sobre la que permanecían de pie, las aves se apartaron en el 97,8 % de los ensayos. Los resultados sugieren que pueden distinguir cuándo su propio cuerpo constituye un obstáculo físico, una capacidad que hasta ahora no se había evaluado mediante este procedimiento en aves.
Un experimento para investigar la conciencia corporal
Durante décadas, una de las pruebas más conocidas para estudiar el reconocimiento de uno mismo en los animales ha sido la prueba del espejo. En ella se observa si un individuo utiliza su reflejo para examinar una marca colocada en una parte de su cuerpo que normalmente no puede ver.
Sin embargo, este procedimiento depende considerablemente de la visión y puede no reflejar todas las formas en que diferentes especies perciben su propio cuerpo.
Por ello, los científicos también utilizan una prueba conocida como body-as-obstacle, que puede traducirse como cuerpo como obstáculo. Su objetivo es investigar si un animal identifica que su propio cuerpo impide completar una acción.
La prueba se ha utilizado anteriormente con mamíferos, incluidos perros, elefantes y grandes simios. Sin embargo, todavía no se había adaptado experimentalmente para estudiar esta capacidad en aves.
El equipo dirigido por Paula Hundegger y Antonio J. Osuna-Mascaró decidió investigar esta cuestión utilizando cacatúas de Goffin, una especie conocida por su capacidad para manipular objetos y resolver problemas físicos.
Una pequeña alfombrilla puso a prueba a las cacatúas
Los investigadores trabajaron con 15 cacatúas de Goffin, ocho machos y siete hembras, de entre 2 y 16 años, pertenecientes a un centro de investigación de Austria.
El experimento utilizó una pequeña alfombrilla y una bola de madera unida a una cuerda. Las aves habían aprendido previamente a entregar objetos a una persona cuando se les solicitaba.
En la condición principal, la bola estaba conectada a la alfombrilla sobre la que permanecía de pie cada cacatúa.
Cuando el animal intentaba levantar la bola con el pico, su propio peso impedía completar el movimiento. La solución consistía en abandonar la alfombrilla, eliminando así el obstáculo que mantenía el objeto sujeto.
Para comprobar si las aves realmente distinguían esta situación, los científicos diseñaron otras dos condiciones.
En una, la bola no estaba atada a ninguna superficie y podía levantarse sin abandonar la alfombrilla.
En la otra, la bola estaba unida directamente a la mesa, por lo que apartarse no solucionaba el problema.
También realizaron una prueba preliminar para comprobar que las cacatúas no abandonaban la alfombrilla simplemente porque se moviera o porque sintieran incomodidad bajo sus patas.
Las cacatúas se apartaron cuando su cuerpo impedía completar la tarea
Los resultados mostraron diferencias importantes entre las tres condiciones experimentales.
Cuando las cacatúas estaban de pie sobre la alfombrilla que sujetaba la bola, abandonaron la superficie en el 97,8 % de los ensayos.
En cambio, cuando la bola estaba completamente libre, solo se apartaron en el 0,7 % de los ensayos.
La tercera condición produjo un resultado intermedio: cuando el objeto estaba sujeto a la mesa y no podía liberarse simplemente apartándose, las aves abandonaron la alfombrilla en el 39,1 % de los ensayos.
Esta diferencia indica que no respondían únicamente al hecho de encontrar dificultades para levantar el objeto.
Además, durante la primera sesión experimental, las cacatúas ya se apartaban en el 93,3 % de los ensayos en los que su propio peso impedía completar la tarea.
Los investigadores interpretan estos resultados como evidencia de que las aves pueden distinguir entre un obstáculo causado por su cuerpo y otro que tiene un origen externo.
Sin embargo, el experimento no permite determinar con exactitud qué procesos mentales utilizan para llegar a esa solución.
¿Significa que las cacatúas tienen conciencia de sí mismas?
La investigación aporta evidencia de una forma específica de conciencia corporal, pero eso no significa que las cacatúas posean necesariamente todas las capacidades que asociamos con la autoconciencia humana.
Reconocer el propio cuerpo como un obstáculo y reconocerse visualmente en un espejo son habilidades diferentes.
De hecho, investigaciones anteriores no habían conseguido demostrar de manera concluyente que las cacatúas de Goffin superaran la prueba clásica del espejo. El nuevo experimento muestra que pueden presentar otras formas de representación corporal aun cuando no cumplen los criterios de reconocimiento visual de sí mismas.
Los autores también reconocen algunas limitaciones. Las condiciones experimentales no eran completamente equivalentes en cuanto a dificultad, y no puede descartarse que ciertas diferencias en la dirección o intensidad de las fuerzas ejercidas sobre el objeto influyeran en el comportamiento.
Además, el estudio se realizó con 15 individuos de una misma especie, por lo que sus resultados no pueden generalizarse automáticamente a todas las aves.
La investigación tampoco demuestra que las cacatúas comprendieran el problema mediante un razonamiento consciente semejante al humano.
Una nueva forma de investigar la inteligencia animal
El hallazgo invita a reconsiderar cómo se estudian las capacidades cognitivas de especies que perciben e interactúan con el mundo de maneras diferentes a las nuestras.
Una cacatúa utiliza constantemente su pico y sus patas para explorar objetos, manipular materiales y resolver problemas. Por ello, una tarea basada en el movimiento corporal puede proporcionar información que una prueba centrada exclusivamente en el reconocimiento visual no consigue revelar.
Los investigadores consideran que utilizar diferentes métodos permitirá comprender mejor cómo evolucionaron las capacidades de representación corporal en distintas especies.
El experimento no demuestra que las cacatúas tengan una conciencia equivalente a la humana. Sin embargo, muestra que estas aves pueden adaptar sus movimientos cuando su propio cuerpo interfiere con lo que intentan conseguir.
Quizá comprender la inteligencia animal requiera algo más que preguntar si otras especies pueden reconocerse frente a un espejo: también debemos investigar cómo utilizan la información sobre sí mismas para desenvolverse en el mundo que las rodea.







